viernes 13 de noviembre de 2009

¿Alucinación?


Hola a todos... ¿listos para otra historia de viernes?
Esta de hoy, viernes 13 ñaca ñaca, viene desde México y llegó a este blog de una manera muy curiosa. Resulta que en una visita al blog de Diiviina ella mencionó en un post una situación que había vivido y que quería considerar una alucinación. Como soy curiosa y, de paso, siempre ando buscando historias para los viernes, le escribí inmediatamente preguntándole por esa experiencia. Ella  gentilmente accedió a compartirla y esto fue lo que me contó:


Mi alucinación fue hace 9 años, en el velorio de mi muy querida bisabuela paterna, fue en el Panteón Jardines del Recuerdo que se encuentra en Tlalnepantla, Edo de Mex,  un día muy triste para mí. Se había ido la mujer que me daba consejos, me tejía bufandas y vestía a mis muñecas con ropa tejida, con la que jugaba continental y dominó, mi bisabuela murió a los 102 años y aún caminaba y subía y bajaba escaleras, su corazón era mejor que los de muchos de nosotros, el problema fueron sus pulmones.
En fin, el área de velatorios es como un rectángulo dividido en salones con un pasillo muy grande lleno de ventanales del suelo al techo que dan hacia la entrada del panteón, a mi familia nos toco el último salón si lo vemos de la entrada hacia los salones, cuando nos entregaron el cuerpo toda mi familia se fue hacía el panteón en los velatorios, yo pasé todo el día ahí llorando y sin poder separarme del féretro, un primo me llevó a tomarme un café porque yo no me había ni sentado y ya había pasado de la medianoche, fuimos caminando hacía la cafetería que estaba hasta el otro extremo del lugar. 

La cafetería se encuentra distribuida de la siguiente manera del lado izquierdo se encontraba el mobiliario y la caja, en el centro las mesas, de frente y del lado derecho hay ventanales como los del pasillo, al entrar nos dimos cuenta que el lugar estaba vacío, la única persona que estaba era el hombre que atendía, es decir cuando entré en la cafetería solo había 2 hombres y yo en ese lugar.
Me senté en una de las mesas pegadas al ventanal del lado derecho viendo hacia la ventana mientras mi primo iba por el café y algo de comer, puesto que no habíamos comido nada desde la mañana, sentada frente a la ventana seguía llorando y tenía la mirada perdida en los vidrios y los codos en la mesa. De repente sentí que alguien me estaba viendo, alzo la mirada un poco más, usando las ventanas como espejo y veo a una mujer mayor vestida de blanco sentada en las mesas de hasta atrás, pero no era una imagen muy nítida o por lo menos ya no lo recuerdo muy bien, me dio la impresión de que me estaba esperando que la viera. Me quedé petrificada, a mí me da pánico todo lo que tenga que ver con estas cosas pero yo creo que mi instinto me hizo voltear hacia ese extremo del lugar y no había nadie. Me paré en friega toda asustada y me fui hacia donde estaba mi primo y lo abracé. Me dijo que me calmara, que todo estaba bien y aunque dudé en decirle lo que había visto se lo dije y él muy calmado me contestó: a lo mejor es Hortensia (mi bisabuela) que viene a despedirse. Le dije que estaba loco y que ya me quería ir, me convenció a sentarme de nuevo pero ya no podía ver hacia ese lugar y me senté viendo hacia el pasillo de los velatorios.

Llegamos de nuevo al salón donde estaba mi familia y le dije a mi mamá lo que me había pasado y me dijo que me calmara que igual y me lo imaginé (hasta la fecha me sigo convenciendo de eso).
A mi hermana y mi hermano ya se los habían llevado a la casa para que durmieran un poco, al otro día llegó mi hermana diciéndome que soñó con mi bisabuela y mi curiosidad pudo más y le pregunté que cómo la había visto. Me describió a la mujer que yo vi en la cafetería.

Si acaso fue Hortensia la que estaba en la cafetería, ya platiqué con ella y le dije que no lo volviera a hacer porque a la próxima sería yo la siguiente en estar junto a ella. Y si no fue ella, por las dudas, cada que voy a visitarla no hay modo que yo voltee a ver las ventanas de los velatorios de ese panteón, siento que si veo para allá volveré a ver esa imagen y me muero de miedo.

Diiviina

miércoles 11 de noviembre de 2009

Un premio más


Hace unos días me encontré en el blog de Mariela una grata sorpresa: el Premio Amig@s de Internet. Gracias amiga por pensar en mí, apapachos.









Al recibir el premio debo:

1- Enlazar al blog que te lo entregó (ya está, en el nombre de mi amiga).
2- Poner en tu blog las reglas (aquí les van).
3- Entregar a seis amigos (Ups, no puedo. Yo se los doy a todos, soy incapaz de decidir por solo seis).
4- Avisarles en su blog que tienen un premio (Mejor les aviso desde el mío ¡Hey¡, tienen un premio acá, recíbanlo por favor).
5- Contestar las siguientes preguntas:

a- ¿Por qué te decidiste a tener un blog?
Uy, la respuesta es mera larga, pero resumo diciendo que quería dejar un archivo de historias de sobremesa para mis nietos, bisnietos y tataranietos. Además quería retroalimentarme con otras historias similares, divertidas, insólitas, etc. de otras personas. Para quien tenga el tiempo y la paciencia de querer ahondar, les dejo un enlace en el que precisamente escribí sobre por qué abrí mi blog.

b- ¿Cuánto hace que lo tenés?
Un año y tres meses (publiqué la primer entrada el 11 de agosto de 2008)

c- ¿Qué sentimientos tuviste a través del mismo?
He sido muy feliz

d- ¿Has hecho muchos amigos?
Eso creo

e- ¿Qué significa para vos la amistad?
Los amigos son los hermanos que uno escoge

f- ¿Qué te gustaría decirle a un amigo hoy?
¡Venga un apapacho!




Bueeee, si no quieren llevarse el premio a sus blogs, al menos podrían responder a las preguntas por acá... Y si no, al menos díganme ¿Qué es lo mejor que les ha pasado en su vida bloguera?


Apapachos.

P.D.
Estoy enfermita (gripe, nada más) así que creo que estaré fuera de circulación. Eso sí, tienen una cita aquí este viernes 13, la entrada ya está programada.
Porfis, perdonen si no me aparezco por sus blogs, realmente estoy malita.  :o(

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lunes 9 de noviembre de 2009

Analfabetas digitales I


El lunes ha llegado, démosle la bienvenida a una semana nuevecita, lista para ser estrenada con experiencias especiales y, por qué no, con más historias para compartir.
Aquí les va ésta, que me la contó mi sobrino mayor, el Pancho, quien trabaja en un call center de asistencia técnica (para usuarios en Estados Unidos que tienen problemas con el internet y esas cosas, entiendo).
Mi sobrino tiene, pues, que ayudar "en línea" a los clientes. 
- ¿Les tenés que hablar en inglés? ¿no se te complica?, pregunté.
- "Con los gringos no hay ningún problema hasta el momento. El idioma no es obstáculo. La cosa se complica cuando tenemos que atender migrantes latinoamericanos porque allí no es cuestión de idiomas... es que les cuesta su cachito, principalmente si son personas mayores", dijo mi sobrino.
- ¿Cómo así?
- Para ponerte un ejemplo, el otro día le estaba dando instrucciones a un señor: "coloque el mouse en el botón de inicio, dele click derecho y le aparece un menú". El hombre lo intentaba infructuosamente y me decía "no sale nada usté". Me di cuenta de que el señor estaba colocando físicamente el mouse sobre la pantalla.
¡Plop!


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1. Así como esa historia, el Pancho y mis otros sobrinos y sus amigos tienen muchas otras más, así que poco a poco las iremos contando. Y ya saben, también son bienvenidas sus historias. Solo que me tienen que tener paciencia, pues tengo una filita un poco larga de historias citadinas para compartir.
2. La lluvia implacable me impidió visitar el parqueo que funciona donde una vez estuvo erigida la casa de la tercera avenida... veremos cuándo puedo hacer la visita prometida.

domingo 8 de noviembre de 2009

Un regalo de Cass


No tengo palabras para explicar todas las cosas buenas que la blogósfera ha traído a mi vida. Recientemente Diana lo dijo muy parecido a lo que yo pienso. Y también, de alguna manera, algo había comentado yo en mi primer post en El Sur también existe. 
Y es que a pesar de la distancia física, este medio nos acerca a personas con quienes nos llegamos a identificar mucho. Esto me pasó con Cass, una escritora uruguaya que tiene blogs verdaderamente mágicos, llenos de buena vibra.
A ella le dediqué mi segundo post en ese blog, porque sus ojos fueron capaces de captar la magia con la que yo veo "el fin del mundo", ese pedacito de tierra donde está ubicada mi casita de cuento. 

Cass me regaló hace unos días su visión del camino a mi casa. Esta es su versión, la cual ya enmarqué.
Gracias Cass, apapachos.

viernes 6 de noviembre de 2009

Hallazgo en la casa de la tercera avenida


Y bueeee, es viernes y yo creo que generé mucha expectativa sobre la continuación de los incidentes de la famosa casa de la tercera avenida. Quizás esperen una gran historia. Me disculpo... fue la euforia del momento.
Como les conté, el sábado después de haber publicado la historia le pregunté a mi mamá por otros fenómenos de la famosa casa. Me contó que aquel día mi papá llegó muy temprano a la casa de la tercera avenida porque lo llamaron desde tempranito. Encontró a todo el mundo desvelado y cansado pues los fenómenos habían empezado desde la noche anterior y no cesaban. Un amigo de mi papá le contaba sobre las cosas que habían ocurrido... de hecho, mientras le hablaba a mi progenitor y se quejaba de que les arrojaban monedas o tierra a la boca, se detuvo un momento y luego le mostró la lengua a mi papá: estaba llena de tierra, cuando segundos antes no tenía nada.
En fin, luego ocurrió lo de la medium. Cuando vio a una huésped llamada Thelma, la medium reaccionó violentamente y dijo que ella era la que había generado todo eso. También pidió que quien no creyera en esas cosas se retirara... en fin, cuento esto para completar un poco (¿o para confundir?)
Lo que yo ignoraba o no recordaba es que también estuvo presente la Policía. Sí señor... también debe haber existido algún "parte" policial en el que constara algo de lo que se vivió en aquella jornada.
Lo cierto es que algunos agentes se hicieron presentes y en compañía de ellos fueron abriendo cada una de las habitaciones. 
La última, la que alquilaba un hombre padre de dos personajes de la vida pública nacional (cuyos nombres me reservaré, por aquello de incurrir en algún delito), fue la que sorprendió a todo el mundo. Al abrirla, todos quedaron atónitos. Había un altar de brujería. "Enfrascados", velas negras y rojas, fotografías de algunos santos, fotografías de personas, puros, huevos, limones... hasta sapos (supongo que muertos) encontraron en aquel recinto.
Según mi madre, la policía cargó con todo aquel repugnante cachivachero y, cuando el dueño se presentó, también los tuvo que acompañar a la comisaría.
Al parecer allí terminó todo. Sin embargo, eso no impidió que los siete (ya me confirmaron el número) religiosos que se habían hecho presentes y que fueron atacados sin poder terminar su exorcismo (o lo que hayan llegado a hacer) decidieran decretar que ante aquella casa hubiera una parada obligatoria de cierta procesión. Según yo, la procesión corresponde a una virgen que está parada sobre una luna (me baso en un recuerdo personal y en una fotografía que debe estar en algún lugar de la casa de mis padres). Según mi mamá, la procesión es una de Semana Santa (se basa en sus recuerdos). Seguramente la versión de mi madre será la más fiable.
Mis papás aseguran que después de desinstalado el "altar" que encontraron, no volvieron a ocurrir cosas extrañas. Mi hermana Vivi y yo recordamos que hubo otros incidentes, incluido el que me ocurrió en carne propia.
Y bien, mañana espero poder entrar en el parqueo que ahora está en el lugar en que una vez se erigió la casa de la tercera avenida. Veremos si quienes allí trabajan ahora tienen alguna nueva historia para contar en este blog uno de estos viernes.
Apapachos a todos y feliz fin de semana.


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Cass y Rochitas
Aunque no se trata precisamente de "lecciones", en mi otro blog he compartido algunas vecess tips sobre la forma como yo dibujo con paint. En este enlace encontrarán algunos otros enlaces a dichos posts. Agrego también este otro enlace.
Apapachos y espero que les gusten.


Anoche publiqué una nueva entrada en El sur también existe, por si quieren leer otro tipo de locuras mías. Se trata de un blog en el que me invitaron a participar varias amigas del Sur, cuyas entradas son realmente extraordinarias. Lo invito a leer el blog (no solo mi entrada). 

miércoles 4 de noviembre de 2009

La del otro lado...


Cambiemos un poquito la tónica de las entradas de estas historias citadinas.  Hace algún tiempo que quería compartir una historia que, aunque es un poco triste, porque su protagonista ya no está entre nosotros,  nos recuerda cómo ha pasado el tiempo... y cómo han cambiado las cosas.
Ya mis hijas no tienen ni idea de lo que pueda ser un disco long play o uno de 45 revoluciones. Aquellos discos de acetato que quizá todavía alcanzaron a escuchar los que andan rondando los 30 añitos... no lo sé.
Esta me la recordó mi hermana Vivi, así que los dejo con su relato:
El protagonista era un chiquillo de apenas dos años de edad llamado Héctor Owaldo (q.p.d.). Era pariente de un tío político nuestro oriundo de Zacapa.
La cosa es que este lindo nene era muy  precoz e inteligente y era la adoración de casi toda la familia. A su edad sabía contar hasta cien, sabía el alfabeto (recitarlo por supuesto), era alegre y extrovertido. Cuando le preguntaban su nombre, contestaba a todo pulmón, muy orgulloso por supuesto "HÉCTOR OSWALDO CALDERÓN PAIZ TERRAZA CHACÓN".
Vivía con mis tíos pues el clima de Zacapa afectaba su salud. Él cantaba y bailaba, y como mucha gente que llegaba a visitar nuestra casa, le fascinaba pedirle a mi papi que sacara su guitarra y le acompañara con su canción favorita "Volver Volver", de don Vicente Fernández.
Él era el orgulloso dueño de una copia de la canción en  un disco de  45 rpm., razón por la cual se la sabía la completita. Y le decía a mi papi "Kio… tocá Volvesh Volvesh"… y así empezaba el show.
Un día al terminar de cantar "Volver volver" le dice a mi papi "ahora cantemos el ocho lado". (Hasta la fecha no recuerdo si alguien sabía que canción estaba en el lado dos de su disco de 45RPM. Tal vez la cuaches –unas vecinas- pero ellas tenían el long play).

lunes 2 de noviembre de 2009

Post data a la casa de la tercera avenida



Para abonar al tema de la casa de la que hablé el viernes pasado, donde ocurrieron extrañas situaciones paranormales, quisiera contarles algo que me ocurrió allí siendo yo aún muy pequeñita.
Debo haber tenido unos 5 ó 6 añitos, pero lo que me pasó se quedó tan grabado que cuando lo recuerdo viene a mi memoria muy fresco, como si hubiera sido ayer.
Lo cuento hoy lunes y no un viernes ya que no necesariamente se trata de algo paranormal o de terror.
Aquella era una casa que tenía un gran zaguán en la entrada y un largo corredor, a lo largo del cual se distribuían las habitaciones. Además, en medio, dividiendo los dos patios, estaba el comedor.
Recuerdo que yo estaba sola jugando en uno de los patios, tenía la carita apuntando hacia el suelo (quizá estaba jugando con las hormigas) cuando de pronto algo golpeó mi boca. Fue como si desde el suelo me hubieran lanzado con fuerza una moneda de un centavo. Pudo haber caído desde lo alto y luego rebotar hacia mi boca, pero resulta que, en primer lugar, no había nadie cerca que pudiera haberla lanzado… y en segundo lugar, nunca escuché el rebote. Fue, como les digo, como si la moneda hubiera sido lanzada desde el piso… ¡imposible, ilógico, increíble! Ya lo sé.
Vi hacia el techo pero no había nadie. Además, era un techo de láminas, se hubiera escuchado si alguien hubiera estado arriba.
Tomé la moneda observé la efigie de Fray Bartolomé de las Casas. Me dio miedo, en ese momento me dio mucho miedo. Lo vi como un monstruo, como un ser despreciable y malo… y amenazador.
A pesar de que era pequeña, tenía la certeza de que como era algo ilógico nadie me iba a entender si lo contaba, así es que creo que no se lo conté a nadie.
Esa misma noche tuve una pesadilla con Las Casas. Soñé que él estaba en mi casa, sentado sobre unas cajas de aguas (gaseosas) que estaban en la cocina. Me estaba esperando con una horrible cara de maldad. Supongo que ni corta ni perezosa me fui a meter entre mis papás.
La pesadilla fue recurrente, me persiguió por muchos años. Hasta que, finalmente, desapareció de mi vida aunque el recuerdo quedó imborrable, como tatuado en mi memoria. Este fin de semana, el sábado, cuando estábamos picando la verdura para el fiambre (mmmm) le pregunté a mi mamá qué otras cosas habían ocurrido en aquella casa. Su respuesta me dejó helada, pero me la guardaré para algún otro viernes. Eso sí, entre otros fenómenos "menores", mencionó que a varias personas "les habían arrojado monedas" ¡Plop!