domingo 22 de noviembre de 2009

Una cadena de abrazos


Hola a todos. Quiero contarles que mi amiga María José Moreno me ha regalado un hermoso abrazo. Y bueee, yo debería compartirlo con cinco personas, pero ya me conocen... no puedo solo a cinco.
Yo quisiera que se lo lleven a sus blogs, aunque no los mencione por su nombre, y que juntos hagamos una cadena de abrazos.
Sería muy saludable para el mundo si pudiéramos hacerlo personalmente. 
Pero a falta de ese recurso, hagámoslo virtual.
Les deseo un feliz domingo.
Apapachos, mil.
Los dejo con la imagen del abrazo


viernes 20 de noviembre de 2009

El vestido rosa


Queridos amigos, como saben los viernes contamos acá historias extrañas, insólitas y, a veces de miedo o de aparecidos. La de hoy estará a cargo de mi hermana Vivi, quien vive en EE.UU. Los dejo con esta reciente experiencia que no es de miedo, sino más bien extraña. Triste, pero con un toque como de ángel. Los dejo con ella.
Mi amiga Martha regresó hace unos días del funeral de la novia de su sobrino. Una muchacha muy agradable y querida por toda su familia a quienes les había dejado una buenísima impresión. Todos, todos estaban tristísimos pues con su carácter la difunta se había ganado a medio mundo. Era aficionada a la fotografía y estaban comprometidos a casarse cuando ella cayó con meningitis, tan severa que los últimos meses de su corta vida los pasó en coma en el hospital.
Me pareció extrañoo que nadie vistiera de negro, todos llevaban ropa de color rosa (tu color favorito, Nancy, y también el color favorito de la difunta), a peticion de la madre de la muchacha.
Yo le dije a Martha.... “¿tuvieron que ir a comprar ropa rosada?” Ella venía con un traje de dos piezas muy bonito y me contó que ya lo tenía, lo extraño es la historia del día en que ella compró su lindo vestido.
Martha dice que como la chica era fotógrafa aficionada le gustaban mucho los detalles y, por supuesto, era la fotógrafa oficial de la familia.
A finales del ano pasado el sobrino de Martha y su novia serían padrinos de bautizo de una sobrinita de la novia, ya estaban comprometidos en matrimonio y ella ya era como de la familia. Martha recuerda haber ido de compras con la chica, y escoger el traje de dos piezas que llevaba puesto en el funeral. Le quedó perfecto y ella tenía unos  zapatos que le combinaban re bien. Lo extraño, según Martha me cuenta, es que el día del bautizo ella se volvió loca buscando en su closet el bendito vestido y no lo encontró. Finalmente, tuvo que ponerse un vestido blanco con rositas y un sweater rosa pálido; solo encontró uno de los zapatos rosa, así que se tuvo que ir con zapatos blancos.
El funeral no fue a última hora pues ya sabían que la chica no sobreviviría, lo que fue de última hora fue lo de "NO ROPA NEGRA". La madre quería que todos fueran de rosado, no solo porque era el color favorito de su hija, sino que también quería honrar lo particular que ella fue con los detalles.
Las amigas y familiares que serían las damas en la boda ya tenían los vestidos rosados y ella les pidió que usaran esos vestidos en el funeral. Martha dice que la iglesia (pues hubo misa) estaba llena de rosas en blanco y distintos tonos rosados. La cosa es que Martha iba a ponerse la misma ropa que usó en el bautizo ya que no tendría tiempo de ir de compras o de buscar el traje perdido. Cuando abrió su closet el día del funeral dice que cayó la bolsa como de lavandería en la que empacan los vestidos en las tiendas de departamentos,  con su lindo traje que la difunta y ella habían comprado para el bautizo. Para entonces (por supuesto) ya había encontrado el otro zapato que no pudo encontrar antes.  Su esposo, Oli, le dijo "Fulanita quiere que te pongas ESE TRAJE" para su funeral. Y claro ella así lo hizo,  al final de su historia tanto ella como yo teníamos los ojos llenos de lágrimas, su hijo mayor también lloro pues era muy cercano a la pareja ya que eran de su edad (22-23 años).

miércoles 18 de noviembre de 2009

¡Tráganos tierra!



Ay, no sé pero ojalá no les pase tan seguido como a mí esto de estar protagonizando escenas de esas que uno quisiera que se lo tragara la tierra. La más reciente acaba de sucederme apenas el sábado (14 de noviembre) junto con mi hija mayor, la Mau.
Ella me acompañó a buscar un sofá-cama que yo había visto recientemente y que deseaba comprar ya que no tenemos un cuarto de visitas. Lo había visto en una gran mueblería ubicada en un concurrido centro comercial que, por ser quincena, ese día estaba más concurrido que de costumbre.
Vimos el sofá y a ambas nos pareció muy bonito, además de que se ajustaba a nuestro presupuesto. 
Pedimos que nos lo mostraran pero el vendedor no pudo reclinarlo y demostrar todas sus bondades.
Como ya no tenían otros en existencia, el joven que nos atendió nos dejó un momento para llamar y averiguar en otra tienda. 
Cuando nos quedamos solas, decidimos esperar sentadas. Yo no me di cuenta, pero mi hija notó que al recostar la espalda el sofá cedía hacia atrás, así que mientras yo me acomodaba, la Mau volvió a recostarse con cierta fuerza para ver si así el sofá se convertía en cama... y ¡Blám! yo sólo sentí que caía de espaldas y en un instante vi nuestras piernas hacia arriba y sentí el golpe en la espalda cuando el sofá cayó al suelo haciendo un enorme escándalo que alarmó a los empleados y clientes del lugar... y que debe haber divertido mucho a los curiosos que veían tras los cristales... Vale decir que la famosa mueblería parece pecera y todas ¡TODAS! sus paredes son de vidrio.
En el momento, por los nervios o porque siempre estoy consciente del ridículo... pues estallé en carcajadas. y aunque de plano sentí mucha vergüenza, siempre que recuerdo ese bochornoso momento es con mucha mucha risa que lo hago.

lunes 16 de noviembre de 2009

Introducir las extremidades III


No sé si en otros países se dice igual, pero aquí "metemos la pata" o tenemos boca de calcetín todos aquellos que decimos o hacemos cosas inoportunas en el lugar y, o, momento más inoportuno.
Así pues que si hubieran olimpiadas para los más hábiles en introducir las extremidades inferiores, mi familia ocuparía el podio completito. Casi podría afirmar que es un gen que se transmite en línea materna directamente a la siguiente generación (para muestra los remito a las entradas I y II de la materia en este blog).
Pues bien, como estamos en este mundo para aprender y para reírnos de nosotros, le pedí a mi hija mayor, "la Mau", que me autorizara publicar esta pieza de colección de la familia.
El semestre pasado, mi hija recibió clases con un escritor y filósofo de mucho renombre en el país. Un intelectual al que yo admiro mucho y con quien tuve algún tipo de acercamiento profesional hace un par de años, cuando ganó un importante premio literario a nivel centroamericano (recuerden que soy periodista). 
Pues bien, mi hija confirmó que su catedrático tenía la calidad profesional y humana de la que yo le había hablado... y demostró que ella tenía ese terrible gen del metepatismo, o tacto de elefante, como también le dicen :os.
Como al catedrático le llamó la atención el segundo apellido de mi hija, pronto se dio cuenta de quién era la madre de su pupila, así que mi nombre solía salir a bailar en las pláticas informales fuera de clase entre maestro y alumna.
Un día, el catedrático le preguntó a la Mau:
-¿Vio su mamá que acabo de publicar un libro?
Y mi hija, muy ufana, para demostrarle que "por supuesto", que sí, que estamos en todo, le respondió:
- Sí, si fíjese que mi mamá me dijo que iba a comprar el libro, pero yo le dije que para qué iba a gastar, que aquí en la universidad lo están regalando...
¡Plop!






viernes 13 de noviembre de 2009

¿Alucinación?


Hola a todos... ¿listos para otra historia de viernes?
Esta de hoy, viernes 13 ñaca ñaca, viene desde México y llegó a este blog de una manera muy curiosa. Resulta que en una visita al blog de Diiviina ella mencionó en un post una situación que había vivido y que quería considerar una alucinación. Como soy curiosa y, de paso, siempre ando buscando historias para los viernes, le escribí inmediatamente preguntándole por esa experiencia. Ella  gentilmente accedió a compartirla y esto fue lo que me contó:


Mi alucinación fue hace 9 años, en el velorio de mi muy querida bisabuela paterna, fue en el Panteón Jardines del Recuerdo que se encuentra en Tlalnepantla, Edo de Mex,  un día muy triste para mí. Se había ido la mujer que me daba consejos, me tejía bufandas y vestía a mis muñecas con ropa tejida, con la que jugaba continental y dominó, mi bisabuela murió a los 102 años y aún caminaba y subía y bajaba escaleras, su corazón era mejor que los de muchos de nosotros, el problema fueron sus pulmones.
En fin, el área de velatorios es como un rectángulo dividido en salones con un pasillo muy grande lleno de ventanales del suelo al techo que dan hacia la entrada del panteón, a mi familia nos toco el último salón si lo vemos de la entrada hacia los salones, cuando nos entregaron el cuerpo toda mi familia se fue hacía el panteón en los velatorios, yo pasé todo el día ahí llorando y sin poder separarme del féretro, un primo me llevó a tomarme un café porque yo no me había ni sentado y ya había pasado de la medianoche, fuimos caminando hacía la cafetería que estaba hasta el otro extremo del lugar. 

La cafetería se encuentra distribuida de la siguiente manera del lado izquierdo se encontraba el mobiliario y la caja, en el centro las mesas, de frente y del lado derecho hay ventanales como los del pasillo, al entrar nos dimos cuenta que el lugar estaba vacío, la única persona que estaba era el hombre que atendía, es decir cuando entré en la cafetería solo había 2 hombres y yo en ese lugar.
Me senté en una de las mesas pegadas al ventanal del lado derecho viendo hacia la ventana mientras mi primo iba por el café y algo de comer, puesto que no habíamos comido nada desde la mañana, sentada frente a la ventana seguía llorando y tenía la mirada perdida en los vidrios y los codos en la mesa. De repente sentí que alguien me estaba viendo, alzo la mirada un poco más, usando las ventanas como espejo y veo a una mujer mayor vestida de blanco sentada en las mesas de hasta atrás, pero no era una imagen muy nítida o por lo menos ya no lo recuerdo muy bien, me dio la impresión de que me estaba esperando que la viera. Me quedé petrificada, a mí me da pánico todo lo que tenga que ver con estas cosas pero yo creo que mi instinto me hizo voltear hacia ese extremo del lugar y no había nadie. Me paré en friega toda asustada y me fui hacia donde estaba mi primo y lo abracé. Me dijo que me calmara, que todo estaba bien y aunque dudé en decirle lo que había visto se lo dije y él muy calmado me contestó: a lo mejor es Hortensia (mi bisabuela) que viene a despedirse. Le dije que estaba loco y que ya me quería ir, me convenció a sentarme de nuevo pero ya no podía ver hacia ese lugar y me senté viendo hacia el pasillo de los velatorios.

Llegamos de nuevo al salón donde estaba mi familia y le dije a mi mamá lo que me había pasado y me dijo que me calmara que igual y me lo imaginé (hasta la fecha me sigo convenciendo de eso).
A mi hermana y mi hermano ya se los habían llevado a la casa para que durmieran un poco, al otro día llegó mi hermana diciéndome que soñó con mi bisabuela y mi curiosidad pudo más y le pregunté que cómo la había visto. Me describió a la mujer que yo vi en la cafetería.

Si acaso fue Hortensia la que estaba en la cafetería, ya platiqué con ella y le dije que no lo volviera a hacer porque a la próxima sería yo la siguiente en estar junto a ella. Y si no fue ella, por las dudas, cada que voy a visitarla no hay modo que yo voltee a ver las ventanas de los velatorios de ese panteón, siento que si veo para allá volveré a ver esa imagen y me muero de miedo.

Diiviina

miércoles 11 de noviembre de 2009

Un premio más


Hace unos días me encontré en el blog de Mariela una grata sorpresa: el Premio Amig@s de Internet. Gracias amiga por pensar en mí, apapachos.









Al recibir el premio debo:

1- Enlazar al blog que te lo entregó (ya está, en el nombre de mi amiga).
2- Poner en tu blog las reglas (aquí les van).
3- Entregar a seis amigos (Ups, no puedo. Yo se los doy a todos, soy incapaz de decidir por solo seis).
4- Avisarles en su blog que tienen un premio (Mejor les aviso desde el mío ¡Hey¡, tienen un premio acá, recíbanlo por favor).
5- Contestar las siguientes preguntas:

a- ¿Por qué te decidiste a tener un blog?
Uy, la respuesta es mera larga, pero resumo diciendo que quería dejar un archivo de historias de sobremesa para mis nietos, bisnietos y tataranietos. Además quería retroalimentarme con otras historias similares, divertidas, insólitas, etc. de otras personas. Para quien tenga el tiempo y la paciencia de querer ahondar, les dejo un enlace en el que precisamente escribí sobre por qué abrí mi blog.

b- ¿Cuánto hace que lo tenés?
Un año y tres meses (publiqué la primer entrada el 11 de agosto de 2008)

c- ¿Qué sentimientos tuviste a través del mismo?
He sido muy feliz

d- ¿Has hecho muchos amigos?
Eso creo

e- ¿Qué significa para vos la amistad?
Los amigos son los hermanos que uno escoge

f- ¿Qué te gustaría decirle a un amigo hoy?
¡Venga un apapacho!




Bueeee, si no quieren llevarse el premio a sus blogs, al menos podrían responder a las preguntas por acá... Y si no, al menos díganme ¿Qué es lo mejor que les ha pasado en su vida bloguera?


Apapachos.

P.D.
Estoy enfermita (gripe, nada más) así que creo que estaré fuera de circulación. Eso sí, tienen una cita aquí este viernes 13, la entrada ya está programada.
Porfis, perdonen si no me aparezco por sus blogs, realmente estoy malita.  :o(

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lunes 9 de noviembre de 2009

Analfabetas digitales I


El lunes ha llegado, démosle la bienvenida a una semana nuevecita, lista para ser estrenada con experiencias especiales y, por qué no, con más historias para compartir.
Aquí les va ésta, que me la contó mi sobrino mayor, el Pancho, quien trabaja en un call center de asistencia técnica (para usuarios en Estados Unidos que tienen problemas con el internet y esas cosas, entiendo).
Mi sobrino tiene, pues, que ayudar "en línea" a los clientes. 
- ¿Les tenés que hablar en inglés? ¿no se te complica?, pregunté.
- "Con los gringos no hay ningún problema hasta el momento. El idioma no es obstáculo. La cosa se complica cuando tenemos que atender migrantes latinoamericanos porque allí no es cuestión de idiomas... es que les cuesta su cachito, principalmente si son personas mayores", dijo mi sobrino.
- ¿Cómo así?
- Para ponerte un ejemplo, el otro día le estaba dando instrucciones a un señor: "coloque el mouse en el botón de inicio, dele click derecho y le aparece un menú". El hombre lo intentaba infructuosamente y me decía "no sale nada usté". Me di cuenta de que el señor estaba colocando físicamente el mouse sobre la pantalla.
¡Plop!


--ANUNCIOS--
1. Así como esa historia, el Pancho y mis otros sobrinos y sus amigos tienen muchas otras más, así que poco a poco las iremos contando. Y ya saben, también son bienvenidas sus historias. Solo que me tienen que tener paciencia, pues tengo una filita un poco larga de historias citadinas para compartir.
2. La lluvia implacable me impidió visitar el parqueo que funciona donde una vez estuvo erigida la casa de la tercera avenida... veremos cuándo puedo hacer la visita prometida.